El nacimiento del primero y el único hasta hoy «Circo sobre hielo» en 1962, el de Moscú, fue un gran acontecimiento internacional. Ayer triunfó con su espectáculo en el teatro Campoamor.
El público, que llenó el recinto, fue asombrado con la transformación de los géneros habituales del circo a las técnicas de patinaje artístico con una dinámica sorprendente. En resumen, fue un espectáculo muy divertido en el que destacaron los cómicos y payasos.
Los artistas de los géneros tradicionales del circo: acróbatas, gimnastas aéreos, barra rusa, payasos, actuaron todos ellos sobre patines. Pero los patines no sólo aumentan dos kilos de peso y once centímetros de altura a los artistas, sino que hacen que los trucos fueran más difíciles de ejecutar. No obstante, las ruedas alemanas y las de los monociclos fueron montadas con neumáticos de invierno para evitar que no patinaran sobre el hielo.
Y fue precisamente el hielo sobre el escenario de un teatro lo que más llamó ayer la atención de los espectadores, especialmente de los más pequeños.
La actuación de ayer consiguió, una vez más, que el circo sobre hielo ya sea una marca rusa mundialmente conocida, igual que el vodka o el ballet del teatro Bolshoi de Moscú. Este circo sobre hielo, que fue fundado por Arnold Gregoryevich, constituyó un gran acontecimiento internacional.
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