Un importante número de ocupantes en hospitales y clínicas son incapaces de proceder a su propia evacuación, también incapaces de percibir la amenaza de un incendio y por lo tanto de llevar a cabo una correcta respuesta.

El alto costo que significa para implementar equipos para detectar y combatir el fuego en forma automática, hace necesario buscar opciones que permitan utilizar los recursos humanos y materiales disponibles.
Por esto los hospitales deberán incorporar métodos para que un incendio pueda ser detectado tempranamente, detenido y atacado con rapidez y éxito. Para complementar esto se requiere una cuidadosa planificación de la institución hospitalaria y su operatividad, día a día.
El componente principal de hospitales y centros de salud está conformado por seres humanos los que en su mayoría no pueden ser evacuados o trasladados con la rapidez que requiere alejarlos del peligro que significa un incendio.
Hay tres tipos de cuidados en la mayoría de los hospitales: ambulatorio, general y de cuidados intensivos. Dándoles las correctas instrucciones, y a no ser que el humo o el calor sea intenso, los pacientes ambulantes pueden encontrar su propia forma de ponerse a salvo. Los pacientes de atención general pueden ser transportados en camillas o en sillas de ruedas con cierta dificultad; el traslado horizontal e incluso el vertical es normalmente posible, aunque la evacuación independiente no lo sea. Los pacientes en cuidados intensivos están corrientemente conectados a una variedad de aparatos accesorios, haciendo que el movimiento, incluso para muy cortas distancias, sea muy difícil y su evacuación prácticamente imposible sin poner en riesgo las vidas de dichos pacientes.
Respecto a los extintores, con la excepción de los extintores adaptados para automóviles, son todos elementos de varios kilos de peso condición que los hace de difícil manipulación dependiendo del tipo de usuario, poseen un seguro a retirar antes de usar, tienen una alta presión interna (mínimo 200 libras – los neumáticos de camionetas circulan con 28 – 30 libras), requieren de mantención anual aún sin uso, en caso de uso deben ser recargados. Los extintores son elementos para fuegos declarados e idealmente para aplicación en lugares abiertos o cerrados sin personas.
Los extintores pueden ser de PQS (polvo químico seco), extintires CO2 (dióxido de carbono)
Utilizar Dióxido de Carbono (CO2) podría resultar mortal para las personas que pudiesen estar bajo su efecto. En ambientes cerrados y con la presencia de seres humanos no se puede aplicar o utilizar CO2.
El fuego se puede controlar ya que sin oxigeno no existe fuego pero sin oxigeno las personas no pueden permanecer muchos minutos y por consecuencia quienes no pueden ser evacuados o trasladados como tampoco quienes trabajan o se desempeñan en dichos recintos irremediablemente perecerían por asfixia.
La utilización de Polvo Químico Seco (PQS) no resulta tan extremadamente peligrosa como el CO2.
Sin embargo, las consecuencias provocadas por una gran masa de polvo diseminado en el ambiente, dificultarán considerablemente la visibilidad y respiración de quienes permanezcan en un recinto cerrado ya que este
elemento extingue el fuego por sofocación pero esta sofocación implica el esparcimiento de partículas sólidas finas por todo el entorno del área afectada.
Existen productos de última generación que permiten apagar rápidamente un siniestro, circunscribirlo o aislarlo ya que poseen una característica ignifuga que hace incombustible los materiales.
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