Tablero Espinal: Concepto, definición y objetivos

Cuando atendemos un paciente pediátrico politraumatizado, dado su tamaño, podemos caer en la tentación de “cogerlo y correr” al centro sanitario más cercano. Esto puede ser causa de lesiones graves durante los movimientos propios en su atención y  traslado.

 Para poder moverlo como un  bloque, podemos ayudarnos de una serie de materiales diseñados para inmovilizar tanto fracciones del cuerpo como su totalidad.

 A continuación se describen los materiales de inmovilización que actualmente existen en el mercado en formato pediátrico y, en ausencia de ellos, los de formato de adulto que se pueden adaptar a estos pacientes.

Movilización en politraumatizado

Introducción

Ante un paciente pediátrico politraumatizado debemos extremar las precauciones a la hora de movilizarlo pues, en caso de realizar alguna maniobra inadecuada, podemos agravar su situación provocando mayores lesiones que ya de por sí, pudiera tener.

Para moverlo en bloque, respetando el eje cabeza – cuello – tronco y  evitar una lesión de la médula espinal, podemos ayudarnos de una serie de materiales diseñados para inmovilizar tanto fracciones del cuerpo como su totalidad.

Con lo cual, es necesario que tengamos en cuenta que lo primero a realizar es inmovilizar antes que movilizar en todo niño que ha sufrido un traumatismo craneal o maxilofacial  pues debemos considerarlo como portador de una lesión de columna vertebral o médula espinal mientras no se demuestre lo contrario.

La ausencia de lesión neurológica, de dolor y/o signos radiológicos (SCIWORA) en los niños menores de 8 años no excluye una lesión en la columna cervical.

 Definición

Debemos considerar que un niño no se debe tratar igual que un adulto; por lo tanto los materiales de inmovilización a utilizar deberían ser exclusivamente pediátricos.

Un gran inconveniente con en el que nos encontramos en las unidades de atención prehospitalaria es que actualmente existen en el mercado diversos materiales de inmovilización pediátricos; la mayoría de ellos provenientes  de los sistemas paramédicos anglosajones; pero que aún no están totalmente instaurados en nuestro país.

El material ideal de inmovilización debe incluir las siguientes premisas:

  •  Ser fáciles y cómodos de aplicar en todo tipo de situaciones.
  •  Con un almacenamiento fácil que ocupe poco espacio.
  •  Permitir en todo momento el manejo de la vía aérea o la realización de técnicas de reanimación en caso necesario.
  •  Deben ser de material hipoalergénico.
  •  Transparentes a RX y compatibles con RNM
  •  Poderse acomodar a todo tipo de paciente sea adulto y / o pediátrico.
  •  De fácil lavabo y reutilizable.
  •  Económico.
  •  En la actualidad, este material no existe en el mercado.

Objetivos

  Antes de la colocación de un material de inmovilización como el tablero espinal en un paciente pediátrico politraumatizado es necesario tener en cuenta una serie de consideraciones:

  •  Las medidas de valoración y estabilización deber ser prioritarias a cualquier movilización (incluyendo, sobre todo, el control de la vía aérea) excepto cuando la permanencia en el lugar del accidente suponga un peligro evidente para la vida del enfermo o del equipo asistencial. Si el paciente no ha sido estabilizado, los propios materiales de inmovilización empleados pueden dificultar, y en ocasiones impedir, la realización de un correcto soporte vital del lesionado. Tener que retirar los elementos de inmovilización, además de una pérdida de tiempo, va a suponer exponer al paciente a movilizaciones innecesarias.
  •  Importante la realización de todos los movimientos en coordinación con el resto de miembros del equipo asistencial y rescate (bomberos)
  •  En caso de heridas o fracturas abiertas las cubriremos con apósitos estériles para evitar su contaminación y posteriormente realizaremos un vendaje.
  •  La férula no debe comprimir en exceso para no cohibir la circulación ni los tejidos nerviosos. Para ello, una vez colocada la inmovilización siempre debemos comprobar el pulso, la temperatura y la sensibilidad. Si vemos la extremidad hinchada o no encontramos pulso, está fría y pálida o el paciente refiere sensación de “hormigueo”, descomprimiremos parcialmente la inmovilización.

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