El desmayo del jugador del Salamanca Miguel García dejó a todos con el susto en el cuerpo. Nos hizo revivir las trágicas imágenes de la muerte de Antonio Puerta. Por eso, la Federación Española de Fútbol (FEF) quiere que todos los equipos aficionados dispongan desde febrero de un desfibrilador en el campo. La medida redoblará la apuesta por la seguridad. Más vale prevenir que lamentar. Todo por un fútbol más seguro.
Los 42 equipos de Primera y Segunda división están preparados, y también la mayoría de Segunda B. De ahí para abajo los clubes están en pañales, debido a la escasa cultura de prevención y el alto coste de los aparatos. El precio medio de un desfibrilador oscila entre los 2.000 y 3.000 euros, cantidad imposible de asumir para los equipos de Tercera, que disponen de presupuestos muy limitados. Por eso, a instancias de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), la FEF ha decidido destinar los fondos recaudados en el amistoso que España jugará en febrero a los equipos de Tercera.
En Gipuzkoa la situación es alarmante. Elgoibar, Lagun Onak, Beasain y Zarautz no cuentan con ningún desfibrilador, pero sus respectivos presidentes confirman que la noticia es muy positiva porque la seguridad quedará reforzada. «Si algún día ocurre algo, nuestra manera de proceder actual es llamar al 112 y esperar», nos cuenta uno de ellos.
En Segunda B, en cambio, el panorama es más halagüeño. Eibar y Real Unión están al día. El médico del conjunto armero, Jacobo Vázquez, afirma que «el Eibar dispone de tres desfibriladores, dos nuestros y un tercero que corresponde a la DYA. Cada año realizamos un curso en el que formamos a los médicos, los fisioterapeutas, un par de técnicos y algún jugador. Se trata de un CRP (reanimación cardiopulmonar), un curso teórico-práctico de diez horas de duración».
Ricardo Jiménez, médico del Real Unión, también nos confirma que el club irundarra está preparado. «El equipo dispone de un desfibrilador y la DYA, que viene a los partidos de Gal, de otro. Cada temporada el cuerpo médico hacemos un cursillo. Es importante que estemos preparados porque no cabe duda de que es el medio más eficaz».
La empresa Osatu, originaria de Berriz, pero en Ermua desde 2005, es la única del país que fabrica desfibriladores. Su comercial, Ibon Zabala, asegura que «la gente se tiene que dar cuenta de que es una inversión necesaria. Tenemos unos aparatos profesionales que cuestan 6.000 euros y otros semiautomáticos que no llegan a 3.000. Ojalá no haya que usarlos nunca, pero por una vez que se usen ya está amortizado. Tiene que ser como los extintores, que en todos lados hay uno. Además su manejo es básico, muy básico».
También para el público
Desde la empresa Osatu recalcan que no sólo hay que estar atentos a lo que sucede en el terreno de juego. Tienen razón. Ipurua, concretamente, ha sido testigo de un par de tragedias en los últimos años. Dos aficionados perdieron la vida por sufrir un infarto mientras veían un partido del Eibar. Por eso insisten en que es fundamental responder con la misma celeridad tanto si el susto proviene del campo como desde la grada.
Con este necesario paso habrá más seguridad en los campos de fútbol, que es de lo que se trata. Ahora lo más importante será saber cómo usar un desfibrilador. Aunque más importante será no usarlo nunca.
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