Con motivo de la llegada a San Francisco de Totem, un espectáculo de Cirque du Soleil, los artistas patinadores Massimo Medini y Denise Garcia-Sorta narran las acrobacias de seducir sobre ruedas
Viven en un “mundo pequeño que da vueltas”, cuenta él, y su trabajo es poco convencional; depende de gran disciplina, de ejercicio constante, de movimientos precisos, y de su habilidad para transportar una vida entera en pocas maletas. Así es la relación de pareja entre Massimo Medini y Denise Garcia-Sorta, dos artistas del Cirque du Soleil, que cuentan cómo la pasión por los escenarios y su talento para el patinaje los unió en una historia de amor.
El acento de ambos al hablar es indescifrable, producto quizás de una vida entera como artistas errantes que se criaron alrededor del mundo. “Nosotros venimos de tres generaciones de circo, nuestros padres, y nuestros abuelos fueron artistas. Mis papás y sus papás se conocen desde jóvenes, y nosotros nos conocemos de toda la vida; desde niños”, cuenta Denise, antes de aclarar que, aunque pareciera lo opuesto por sus acentos, Massimo es de origen italiano y ella de origen español.
Desde que era pequeño, Massimo aprendió a hacer acrobacias en patines, y Denise, entonces adiestrada en los aros de hula, decidió secundarlo en sus aventuras acrobáticas sobre ruedas. El resultado fue un exótico acto de amor sobre ocho ruedas que cautivó a los empresarios de Cirque du Soleil, y en 2009 les ganó un contrato para ejecutar Onta, un número del espectáculo llamado Totem.
Massimo y Denise, que llevan 17 años como pareja y tienen una pequeña hija de 5 años, cuentan quedebieron competir con otras 100 o 200 parejas por el honor de pertenecer al elenco de Cirque du Soleil; sin embargo, fueron sus rasgos físicos y su verdadera historia de amor, los que les permitieron salir seleccionados. “Ellos buscaban una historia de amor, ya fuera en patines o acróbatas […] y que pareciéramos nativos americanos, y como tenemos la cara y la fisonomía un poco como la de un indio, les salió bien porque tenían esta idea de hacer un ritual de amor”, cuenta Denise mientras señala su propio cabello negro y su piel bronceada y el rostro de Massimo, que aunque italiano, guarda gran semejanza con la de un indígena canadiense con su piel apiñonada y su encrespado cabello oscuro atado en una cola de caballo.
Onta, que significa “vida”, no es un casamiento, sino “un ritual de amor”, como aclara Massimo, y consiste en el enamoramiento de dos nativos de diferentes naciones que se encuentran por primera vez. “Llegan dos canoas, y yo llego de un país lejano; él está en su país y llegamos y empezamos a acariciarnos con toda la pasión”, expresa Denise con brillo en los ojos mientras observa a Massimo.
Massimo, que para entonces, ha permanecido en silencio escuchando la descripción que hace su esposa sobre el número, hace gala de un excelente español para agregar que la historia real entre él y Denise es su mejor acrobacia: “es lo que mejor nos sale, porque siendo una pareja de verdad es muy fácil”, dice. Y cuando se le pregunta si sería capaz de ejecutar el mismo número con otra pareja, se ruboriza y se adelanta a responder: “no, no, no, es muy difícil. Si ves el acto entiendes más que no es la acrobacia, sino es nuestra historia; el amor”, concluye.
Totem, que es un espectáculo sobre la transición del ser humano entre la existencia como anfibio y su deseo de volar, se presenta en San Francisco de martes a domingo hasta el 18 de diciembre bajo carpas a rayas azules y amarillas localizadas detrás del AT&T Park. Los boletos con costo entre $38.50 y $360 se pueden adquirir en Cirquedusoleil.com/totem y vía telefónica al 1-800-450-1480.
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