La Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) ha fortalecido en los últimos tres años su programa de enseñanza-aprendizaje, abandonando el esquema de que los estudiantes realicen sus prácticas con los pacientes en los hospitales.

Ahora, desde el primer año de la carrera, los alumnos trabajan con equipos simuladores o maniquíes que les dan las bases para atender un caso antes de que lleguen a sus prácticas y los pacientes no desconfíen de su labor.

“La simulación constituye una herramienta educativa que reduce el riesgo de error al actuar ante un paciente real y permite enseñar, entre otras cosas, la evaluación y el manejo de condiciones que ponen en riesgo la vida”, expresó el director de la Facultad de Medicina, Guillermo Storey Montalvo.

Recordó que el laboratorio tiene 10 años de funcionar, que es cuando se compró el primer equipo y comenzó la reestructuración del sistema de enseñanza-aprendizaje en esa especialidad.

Señaló que el trabajo formal del Departamento para el Entrenamiento de las Competencias, Disciplinarias del Área de la Salud (Decodas) inició hace tres años con la implementación de cursos que primero eran extracurriculares y ahora son implementados a la currícula desde el primer año de carrera, lo que además convierte al Estado en ejemplo nacional, ya que se cuenta con equipo de práctica en la licenciatura que otras escuelas de Medicina tienen, pero sólo lo manejan en especialidades.

De tal manera, en el primer año los alumnos practican con maniquíes el soporte vital básico que comprende la Reanimación Cardiopulmonar (RCP), inmovilización de fracturas, sutura de heridas, irrigación de hemorragias, quemaduras e inmovilizaciones, entre otros.

Posteriormente, dependiendo del grado, hacen prácticas para poner sonda, sacar sangre, atender un parto con y sin complicaciones, así como la atención de neonatos.

Por su parte, el coordinador de la Licenciatura de Medicina de esta Facultad, José Julio Pérez Fernández, indicó que la atención que brindan los practicantes en los nosocomios genera la desconfianza  de los pacientes, debido a que se ven como un experimento, por lo que con este modelo de enseñanza se le puede dar la certeza de que no es así.

En cuanto a las ventajas del estudiante, señaló que se les disminuye el índice de ansiedad, al no enfrentarse directamente con seres humanos a una situación crítica, como puede ser un parto complicado o para aprender técnicas donde se requiere pericia, como son pasar las sondas, poner vendas y suturar heridas.

“Ahora esto lo pueden hacer a través de maniquíes o modelos simuladores, incluso tienen que aparentar el ambiente. A veces puede parecer ridícula la práctica, pero es necesario que el alumno aprenda a llamar al paciente por su nombre, decir qué le va hacer y todo esto se evalúa, ya que es parte del trabajo del médico”, apuntó.

Señaló que lo importante es que se puede corregir al estudiante y repetir el proceso, logrando mantener el autoestima del alumno, “porque no se le dice que está mal delante del paciente y se le corrige, lo cual permite disminuir el tiempo de aprendizaje.

Aclaró que si bien, no es lo mismo, sí es una aproximación muy cercana a trabajar con el ser humano.

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