Si en otra sección de este periódico ya anunciamos hoy la intención del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Almendralejo de provocar cambios en la próxima edición del Salón del Vino y la Aceituna, la Feria Gastronómica, que nació hace seis años como una actividad paralela a este salón comercial, no podía ser menos.
Así, el concejal de Desarrollo Económico, Carlos González Jariego, anunció ayer que la Feria Gastronómica, que debería llegar esta primavera a la sexta edición, se le dará también un vuelco.
El Gobierno de José García Lobato tiene claro que no quiere «perder la repercusión que tiene el salón del vino y la aceituna y si esa repercusión pueda redundar en bien del sector de la hostelería, lo queremos aprovechar”. Sin embargo, asegura que, de momento, no se va a contar con las famosas carpas en el recinto ferial que eran la base de esta feria de primavera, que cada año había ido ganando cada vez más adeptos, no sOlo en Almendralejo, sino también de otras poblaciones. El motivo, el gasto que suponen.
Así, aseguró que el problema de las carpas «es el sobrecoste inmenso que tienen», un coste que puede estar «en torno a 100.000 euros y sólo se recogen unos 28.000 euros» con las aportaciones de los expositores. Y ya se sabe que «la situación actual del ayuntamiento no nos permite ese gasto».
Austeridad
«La austeridad es obligatoria, por desgracia», sentenció González Jariego, que cree que se pueden hacer otra serie de actividades «que con un coste muchísimo más reducido, dejen el mismo rédito o incluso más, y para ello estamos trabajando».
De momento, aún no se sabe «a través de qué iniciativas» se hará, ni tampoco la ubicación exacta de esta feria, aunque el edil popular adelantó que todas las instalaciones municipales «son susceptibles de utilizarse». Además, aseguró que «no es una idea descabellada que se implique a los hosteleros desde su ubicación actual», desde sus propias instalaciones de bares y restaurante, para que se desarrolle allí alguna actividad.
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