Muchas veces nuestro sistema digestivo nos ha jugado una mala pasada y hemos sido capaces de “matar” por agarrar un cupo en un salvador guáter.

Sin embargo, esa exagerada interpretación de la impostergable necesidad humana de defecar, se la tomó a pecho un indio que mató a un compadre y todo porque no soltaba nunca el “trono”.

Los hechos ocurrieron en Bombay, según informa el Times of India, y partieron cuando Simon Lingeree, de 26 años, se encontraba con los ojitos blancos y emitiendo extraños sonidos guturales sentado en la taza del baño.

El socio se tomó su tiempo en realizar el depósito lo que enxuxó a Santosh Kargutkar que estaba con las piernas cruzadas aguantando las horribles ganas de soltar el esfínter en el preciado baño.

La cosa llegó a tanto que separados por la puerta del guáter se empezaron a empapelar a xuxadas hasta que Kargutkar no aguantó más la espera y agredió a Lingeree en la cabeza, lo que acabó con su vida, de acuerdo a fuentes policiales.

Tanto la víctima como el sospechoso vivían en un bloque residencial con instalaciones sanitarias compartidas, algo común en la densamente poblada ciudad financiera.

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