Los padres de niños con síntomas de dengue grave viven una odisea. Cuando los médicos piden algún estudio especial, se ven obligados a sacar a sus enfermos en camillas fuera del hospital y cruzar transitadas calles para llegar a laboratorios privados, pues en el hospital público no hay equipos requeridos.

Sólo tres hospitales cuentan con salas exclusivas para este tipo de pacientes (el San Juan de Dios, que tiene 12 camas a disposición; el Japonés, 10 camas, y el de niños, siete).

A pesar de las declaratorias de emergencia, de alerta naranja e incluso roja, las acciones para frenar el brote son lentas y no están pudiendo disminuir los casos.

Hasta ahora suman 187 las personas con síntomas de dengue hospitalizadas, 181 están en centros asistenciales públicos y en las cajas de salud, y los seis restantes en el sistema privado, explicó el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Joaquín Monasterio.

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