Cientos de personas respaldaron el Salón de Bodas de Melide

Menos la novia o el novio y el cura, concejal o juez, absolutamente todo lo que una pareja puede necesitar para organizar una boda se podía encontrar ayer en la primera edición del Salón de Bodas que se celebró en el Pazo de Congresos de Melide. Cientos de personas desfilaron durante todo el día por el recinto, respaldando la iniciativa del departamento de Promoción Económica y Asetem.

Lo primero que llamaba la atención, nada más entrar, era un De Soto de color rosa impecablemente restaurado, y preparado para realizar el viaje nupcial de quien quiera alquilarlo. Viajes, seguros, productos ecológicos, música, hostelería, regalos y, así, hasta medio centenar de empresas cuyos servicios, convenientemente combinados, pueden dar como resultado una boda inolvidable.

Además de los cafés, los dulces o las discotecas móviles, en los estands se podían ver sugerentes prendas de lencería, vajillas gallegas cien por cien, cuberterías e, incluso, orquestas dispuestas a ser contratadas; de la más barata a la más cara que uno pueda pagarse.

Un pazo en Lalín, trajes de novia y de novio exclusivos, un centro de estética en el que ponerse a punto para el gran día o, como no podía ser de otra manera, las propuestas de un par de estudios de fotografía aportaban ideas para todos los presupuestos.

 

La atracción de los coches

Un gigantesco Hammer de color amarillo, o vehículos clásicos fabricados por Rolls Royce, Mercedes, Citroën e, incluso, un taxi inglés, captaban la atención del público, que no dejó de fotografiarse ante tan preciosa oferta. Durante toda la jornada sonó música en directo, interpretada por pequeños grupos que se ofrecen para amenizar cualquier boda. Estaba todo tan pensado que incluso el peinado y el vestido de una de las sopranos que intervinieron estaba convenientemente esponsorizado, una buena manera de aprovechar la oferta de un servicio, en este caso musical, para presentar otro (peluquería y diseño del traje).

Camas con mecanismos automatizados, restaurantes, hoteles, delicias de chocolate o autobuses, de 19 a 54 plazas, todo en el Salón de Bodas celebrado en Melide estaba pensado para facilitar al visitante -interesado en casarse- el no siempre agradable proceso de contratar lo mejor para un día perfecto, eso sí, contando con el comercio local. Los expositores, de catorce sectores, se mostraban optimistas aún a pesar de la crisis, jugando sobre todo la baza de ofrecer descuentos, packs y todo tipo de promociones para aquellos que quieran animarse a dar el sí quiero, ya sea en una boda religiosa, ya sea civil.

Alquiler de vajilla para bodas