Carlos Manuel Rodríguez Cintrón, de 14 años, se encontraba con otros de sus amiguitos y vecinos cerca del edificio 8 del residencial Nuestra Señora de Covadonga celebrando la Despedida de Año. Tiraban petardos y ‘cherry bombs’, y a lo lejos se oía música de bachata.
Sin embargo, al filo de las 12:53 a.m., el joven, apodado en su casa Carlitos, sintió lo que él pensó era un palmetazo que un pana le había propinado en el hombro derecho.
Se equivocó: era una bala perdida. Pero contrario al lamentable caso de Francisco Javier Cancel Flores, también de 14 años, vive para contarlo.
“Yo estaba sentado y la bala cayó de lao, y me dio en el hombro. Estaba sentado en un murito en el (edificio) 8”, afirmó Rodríguez Cintrón.
La investigación policiaca de este caso ya comenzó pero no hay mucha información al momento, explicó el sargento Eliut Álvarez, supervisor de la división de homicidios del área de Carolina.
“Eso se atendió como bala perdida, se atendió en el (Hospital) San Francisco. Ese caso todavía está bajo investigación, todavía no tenemos información”, dijo Álvarez.
El joven, de buenas notas y aficionado al baloncesto, el billar y al juego electrónico con la consola Xbox 360, sintió algo extraño, se mareó y de repente se dio cuenta de que estaba sangrando sobre su camisa negra y blanca.
“No podía ni caminar, me mareé”, relató el muchacho, a quien le gusta la clase de Artes Industriales. “Estaba botando sangre y tenía un hoyo en la camisa”.
El padrastro del muchacho por los pasados 8 años, Luis Tirado Padilla, narró que el muchacho fue llevado en hombro por varios de sus amiguitos, y que llamaron al 9-1-1 pero no esperaron a la ambulancia, sino que se montaron en el auto de un vecino y se trasladaron al Hospital San Francisco.
“(Carlitos estaba) nervioso. Imagínate, estaba viendo a la mamá (Jessica Cintrón) llorando”, contó Tirado Padilla.
El muchacho tenía una bala alojada en la escápula derecha, según el informe policiaco, o entre medio del cuello y el hombro.
Rodríguez Cintrón pasó varias horas en el hospital, donde le dieron analgésicos, le sacaron placas y le limpiaron la herida. Un especialista del Centro Médico se trasladó desde Río Piedras hasta el Hospital San Francisco a examinarlo y se determinó que el muchacho fuera dado de alta cerca de las 9 a.m., con instrucciones de regresar esta semana al Centro Médico para decidir que harán con el plomo que todavía tiene en su cuerpo.
“Lo tiene alojado en el músculo, no en el hueso. Hay que llevarlo al Centro Médico para determinar si el mismo cuerpo lo expulsa o si hay que hacer un tajo”, afirmó Tirado Padilla.
El joven de pocas palabras está caminando y solamente debe usar un cabestrillo para aguantarle el brazo. “No puedo levantarlo, bajarlo, ni na”, expresó.
El hombre elogió cuán buena persona es su hijo y reflexionó sobre cuán duro fue verlo herido por una bala de un gatillero desconocido.
“Todo padre te va a decir lo mismo, pero aquí el residencial se ha desbordado, por eso, porque es un buen muchacho, buenas notas, buen muchacho”, comentó Tirado Padilla. “Mira, ahí yo estaba viendo el periódico, viendo el caso del muchachito (Cancel Flores), se me paran los pelos, es de la misma edad, y el de nosotros está bien”.
Carlitos, por su parte, definió su experiencia de una manera sencilla: “suerte”.
Además de la muerte del joven Cancel Flores y la herida a Rodríguez Cintrón, se reportaron otros tres heridos por presuntas balas perdidas en Caguas. Sin embargo, este último caso aún se investiga, ya que el trío resultó herido en un mismo residencial.
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