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Categoría: Extintores

La Policía Local de Almería ha detenido a Andrés M.H, de 44 años, David M.Q., de 19; Andrés M.H., de 23; y a Manuel S.R., de 24 años, todos ellos domiciliados en Almería acusados haber prendido un invernadero situado en el camino del barranco hondo cartagenero en el que, según señala la Jefatura en una nota, los actuantes tenían intención de robar.

Los agentes iniciaron una actuación tras recibir una llamada de alerta del 092, de forma que cuando acudieron al lugar de los hechos observaron un vehículo que obstaculizaba el camino de acceso a la finca, si bien éste no estaba ocupado, por lo que fue transportado hasta el depósito municipal de vehículos. Una vez retirado, llegaron hasta el referido punto cuatro personas.

Al comprobar la ausencia del vehículo, los posteriormente detenidos amenazaron con “pegar fuego a todo”, de forma que fueron identificados y se les pide que abandonen el lugar, si bien posteriormente se refuerza la vigilancia en la zona. Así, transcurridas dos horas observan como uno de los individuos, que se dirigían a pie hacia Viator, prendía fuego a una de las bandas del invernadero, de modo que éste se extendió rápidamente.

Al mismo tiempo, el resto arrancó una señal de tráfico, que cruzaron en mitad de la calzada, con el consiguiente riesgo para la circulación rodada, por lo que procedieron a la detención de los cuatro, quienes opusieron una gran resistencia a la vez que increpaban y amenazaban de muerte a los agentes. Los funcionarios policiales extinguieron también el fuego con los distintos extintores de los vehículos policiales, que sufrieron daños en el traslado de los detenidos a Comisaría dada su agresividad y violencia.

 

 

Está por comenzar  la semana de protección civil en los diferentes planteles educativos donde se habrán de realizar simulacros de sismos y evacuación  por parte de los directores de protección civil y con el apoyo de la coordinadora regional, Rocío Pineda Márquez.

Lamentablemente no todas las instituciones educativas podrán participar en la semana de simulacros debido a que no reúnen los requisitos los cuales consisten en tener señalizaciones en los planteles educativos, salidas de emergencia y extintores, además de dar el visto bueno el director.

Al respecto la Coordinadora regional de Protección Civil indicó que les han solicitado a los directores de protección civil el material necesario para poder estar dentro de la semana de protección civil y        que los alumnos puedan ser participes.

Pineda Márquez destacó que las escuelas que no cuenten con extinguidores, señaleticas, salidas de emergencia no podrán recibir simulacros, de nada sirve entrenarlos si en caso de presentarse una catástrofe no podrán aplicar los conocimientos.

Por lo anterior exhortan a los directores a contar con el material necesario y meter una solicitud para que de inmediato se les imparta el curso de sismo y de evacuación.

 

 

El Centro Tecnológico del Metal, en colaboración con el centro tecnológico Cidemco-Tecnalia del País Vasco, ha desarrollado un extintor que transforma el aceite en jabón, con capacidad de apagar incendios en cocinas industriales y de restaurantes. Hasta ahora, no existía ningún producto en el mercado capaz de extinguir este tipo de fuegos y que no pusiera en peligro la seguridad de las personas.

Y es que los extintores convencionales apagan el fuego, normalmente, desalojando el oxígeno, pero los aceites vegetales tienen una temperatura tan sumamente alta que el oxigeno solo se puede desalojar parcialmente, y cualquier resquicio se reaviva totalmente, según ha hecho saber a Europa Press el responsable de Comunicación del Centro, David Cegarra.

En el caso de incendios en cocinas, lo que se suele recomendar en casa es tapar el fuego con una sartén, pero en una cocina industrial muy grande “no sirven estas soluciones”, según Cegarra, quien ha dicho que hay otro tipo de productos efectivos que emplean gases a través de sistemas centralizados, pero que son perjudiciales para la salud, por lo que no se emplean en cocinas por seguridad alimentaria.

Para solventar esta situación, el nuevo producto elaborado por el Centro Tecnológico del Metal convierte el aceite en jabón mediante una reacción química que necesita mucha temperatura para desencadenarse. El aceite reúne este requisito, puesto que puede llegar a arder a una temperatura de 300 grados centígrados.

Este nuevo producto específico se puede aplicar directamente sobre el fuego evitando la emisión de gases y vapores, sin ser perjudicial para quien lo pueda usar, de forma que consigue bajar la temperatura del aceite drásticamente y logra que la energía se transforme modificando la composición y adoptando otra consistencia.

El proyecto de investigación, que ha supuesto dos años de colaboración e investigación entre los centros tecnológicos murciano y del País Vasco, ha logrado determinar el producto que mejor comportamiento podía tener para hacer frente a esos fuegos, que fuera inocuo, económico y fácil de desarrollar.

Cegarra ha reconocido que todavía no hay normativas al respecto, por lo que la investigación “va un paso por delante”. En un futuro, estos extintores, que tendrán una forma convencional, llevarán una etiqueta distinta a las existentes hasta hora, con la letra ‘G’, que es la categoría que reconoce que puede apagar el conato de incendio antes de que pueda prender la campana extractora.

El material, que abre nuevas vías de aplicación para otros agentes oleicos, es un tipo de polvo que, cuando hace reacción se transforma y permite transformar el aceite en gel. Esto es así porque es más fácil de emplear para rellenar los extintores y su vida útil se mantenga.

Los Centros tecnológicos tienen el producto en fase de protección de los resultados, a la espera de transferirlos en una segunda fase a empresas interesadas para comercializarlo. Todo ello con la perspectiva de favorecer la mejora de las competencias tecnológicas de las empresas, ha afirmado Cegarra.

 

 

La directora ejecutiva de la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), María Isabel López Martínez, alertó que la mayoría de los establecimientos comerciales en el país no cuentan con normas de seguridad ni en materia eléctrica, ni de prevención, lo que ha provocado que en los últimos años se presenten tragedias como el incendio en la Guardería ABC, la discoteca Lobohombo y el incendio en la tienda comercial Coppel.

EMA es una entidad de gestión privada que tiene como objetivo acreditar a los Organismos de la Evaluación de la Conformidad.

Entrevistada después de la ponencia que ofreció en el Tercer Congreso Nacional de Normalización de Instalaciones Eléctricas 2011, señaló que a nivel nacional la falta de cultura de la prevención es la principal causa de accidentes, ya que si los establecimientos comerciales contaran con las normas de riesgos contra incendios se evitarían diversas catástrofes.

“Tenemos problemas en todos los sentidos, no solo en la instalaciones eléctricas, tenemos problemas con el cumplimiento de las normas de riesgos contra incendios, porque una cosa es que la instalación bien y la otra es que tengas las escaleras de emergencia, las salidas de emergencias, los letreros de los extintores, que tengas los extintores, los hidrantes, ese es el problema”.

Indicó que ante esa situación es necesario que las autoridades difundan las normas de seguridad y mayor vigilancia para que los comerciantes cumplan con estas, pues hasta la fecha los establecimientos comerciales operan sin ninguna restricción.

La Entidad Mexicana de Acreditación (EMA) ha realizado en lo que va del año más de 47 evaluaciones de unidades de verificación para determinar si estas cumplen con las normas de seguridad que requieren las autoridades.

Un incendio que, al parecer, se inició en un depósito de gasoil causó importantes daños en una vivienda unifamiliar de la calle Transformador, en la localidad de Valcabado del Páramo (municipio de Roperuelos del Páramo).

El siniestro se produjo sobre las 20.00 horas del viernes, en la parte trasera de la vivienda, donde se encontraba situado «un bidón homologado» de combustible, señaló la dueña del inmueble, Petra Gallego, que agradeció a los vecinos del pueblo y otras localidades su colaboración en la extinción del siniestro y se lamentaba de que la primera llamada a los servicios de emergencia «se produjo sobre las ocho y diez y hasta las nueve y cuarto no llegaron los bomberos».

Uno de sus hijos, Juan Francisco López Gallego, destacó el abandono que sufre la comarca ante este tipo de incidentes, subrayó que «los funcionarios del cuerpo de bomberos de León no tienen la culpa» y realizó un llamamiento a la Diputación para que solvente esta situación.

En el momento en el que se inició el fuego sólo se encontraba en el interior de la vivienda uno de sus moradores, que, al percibir el olor a quemado, se percató de lo que sucedía e intentó atajar las llamas con un extintor.

Ante la imposibilidad de hacer frente al foco, optó por sacar de una nave anexa a la vivienda dos tractores y un turismo, al tiempo que daba la alarma. Un vehículo más quedaba en el interior de la nave y fue desalojado a pulso entre varios vecinos, ya que las llaves se encontraban en el interior de la vivienda, en parte en llamas, y llena de un espeso humo.

Según algunos testigos las llamaradas del combustible resultaban especialmente terribles y la densa columna de humo que se producía alertó a los habitantes de los pueblos de los alrededores. Algunos acudieron para colaborar en el control del fuego, tarea para la que se utilizó tierra.

Quienes llegaron en auxilio de la familia consiguieron controlar el incendio para antes del oscurecer. Sin embargo, el retén vecinal permaneció en el lugar hasta las dos de la mañana, en alerta ante un posible rebrote de las llamas. La familia afectada, de cinco miembros, pasó la noche en las casas de sus familiares en Valcabado.

Fueron trabajadores de la construcción los primeros en acceder a la vivienda, una vez que el humo se hubo disipado. Para evitar derrumbes, apuntalaron diferentes zonas de la casa, aunque, a falta del informe pericial, parece que la estructura de la casa no ha sufrido daños.

Una de las habitaciones de la vivienda resultó completamente destruida por las llamas, mientras que otras sufrieron la acción del fuego en menor medida, si bien el humo tiznó paredes y techos echó a perder gran parte del mobiliario de las casa y otros enseres.