La Dirección de Educación Técnica realizó ayer en La Plata la Jornada Provincial de la Evaluación Anual por Capacidades Profesionales en la que los alumnos de toda la provincia aprovecharon la visita del gobernador Daniel Scioli y el Director General de Cultura y Educación, Mario Oporto, para mostrarles los avances en los trabajos que realizan en alguna de las 13 tecnicaturas existentes.

El director del Albert Thomas, Jorge Mattia, aseguró que se pudieron ver “trabajos muy interesantes en las jornadas”. El anfitrión recordó que se trata de un evento no competitivo, en el que los chicos muestran el avance del trabajo que desarrollan en sus escuelas y se someten a evaluación individual en la que el jurado advierte sobre las fortalezas y debilidades de sus proyectos.
Si la feria de ciencias ya había convulsionado a la escuela, la visita del gobernador terminó por completar el caos, no obstante lo cual Scioli pudo dar un recorrido en el que vio algunos de los trabajos, conversó con un par de chicos y se dejó fotografiar por algunas alumnas que estaban eufóricas. “Ni que fuera Dios”, les recriminó una compañera.
En su discurso, Scioli destacó “el espíritu emprendedor y la creatividad” de los estudiantes; mientras que Oporto agregó: “Lo que se muestra en la escuela Albert Thomas significa la reconstrucción de la escuela técnica de la Provincia de Buenos Aires y la educación vinculada a la producción y al trabajo, que es uno de los objetivos estratégicos de este gobierno: unir en ese triángulo virtuoso a la infraestructura, con la economía y la educación”.
Mattia explicó a Diagonales que los trabajos no compiten por un premio, sino que son observados por un jurado –técnico e industrial– y vuelven a sus lugares de origen con una devolución que les permitirá avanzar en mejoras. El año que viene, se presentan los mismos trabajos con las modificaciones propuestas por los jurados y aquellas que los propios chicos puedan descubrir en su camino creativo.
El Albert Thomas, por ejemplo, desarrolló un audiómetro digital por menos de 500 pesos, que diseñaron, lo desarrollaron, y le añadieron un valor: “los resultados del análisis se imprimen automáticamente en planillas Excel de una PC”, contó Alejandro Lorenzut, profesor de Electrónica del colegio. Ayer, entre los proyectos, había un motor de un Fiat 133 que funcionaba a hidrógeno –que se formaba en un tanque donde se ponía agua y bicarbonato– y un sistema de aprendizaje del cuerpo humano que incluía un pequeño robot llamado Dionysius.
Relacionados: Audiómetro AS5




