Son un comodín en cualquier recinto. La infinidad de formas, colores y tamaños disponibles, las transforma en un imprescindible al decorar. Lo importante es saber disponerlas en el lugar adecuado y no exagerar.

Iluminar un ambiente con velas dejó de ser exclusivo de las películas de época. Ahora, muchas personas están usando este recurso para generar un ambiente sutil y elegante. Y es que un par de velas bien puestas dan ese toque especial.
No es llegar y poner una vela porque sí. Este tipo de decoración hay que integrarla al proyecto de diseño desde un principio, porque de lo contrario puede resultar un ‘pegoteo’ sin sentido. Es necesario escoger el lugar y armar un espacio unificado. Lo importante es que las personas tengan un concepto claro antes de empezar a comprar las velas.
Saber qué buscar puede facilitar mucho las cosas, considerando que en el mundo de las velas hay prácticamente en todos los tamaños, formas y colores.
Ha crecido el interés por este elemento en los últimos años. Hace tiempo que dejaron de ser un simple ‘salvavidas’ para enfrentar un apagón, para transformarse en un recurso elegante para dar vida a un ambiente. Las velas no solamente decoran sino que prestan un servicio de iluminación, además es una de las iluminaciones más nobles porque es muy cálida.
Lugares y ocasiones
En livings y terrazas se está usando mucho poner velas, ya que entregan tranquilidad y confort a esos recintos; el escenario ideal para compartir una reunión informal con amigos o ambientar el exterior de la vivienda cuando oscurece.
Eso es en el hogar, porque las velas dan para mucho. Al ser un elemento altamente decorativo hoy en día son muy requeridas en los pequeños hoteles boutique, spas, y restaurantes. Para qué decir en eventos de muchas personas como matrimonios; es difícil encontrar uno que no las use.
Una linda vela puede ambientar matrimonios en los centros de mesa, en la entrada de la iglesia, en la mesa del bufé en prácticamente cualquier lugar.
Dependiendo de la vela y su protagonismo, va a variar el precio. Una simple vela puede costar 330 pesos, mientras que un velón de 20 centímetros de ancho por 1 metro de alto con incrustaciones de arena puede llegar a 118.000 pesos. Hay para todos los bolsillos y para todos los lugares y ocasiones.
En definitiva, la luz da para mucho y sobre todo aquella primitiva y esencial que no necesita estar enchufada en la pared para dar lo mejor de sí. Lo importante es saber elegir y disponer de manera correcta, acorde al espacio disponible. El resto es sólo cuestión de gusto.
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