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Categoría: Camilla

Difícil es dar cobertura a los enfermos cuando, como estos días, se producen repuntes de enfermedades como la gripe u otras afecciones respiratorias.

Resulta complicado porque el personal, sea en los centros de salud o en hospitales como el de Barbanza, es el mismo aunque los pacientes hayan crecido. Encima, en complejos sanitarios como el de Oleiros, quienes atienden en urgencias tienen que vérselas también con otro problema añadido: la falta de espacio. Estos días, con una avalancha de atenciones por las causas citadas, el sitio se queda pequeño y hay que poner camas en lugares de paso y hacer malabarismos para que los pasillos no empiecen a llenarse de camillas, enfermos y acompañantes.

Esto no sucedería, o al menos no de este modo, si la Consellería de Sanidade hubiese atendido la solicitud que desde hace años se plantea desde el hospital para que se amplíe este espacio. Hubo un tiempo en el que parecía que la obra se haría realidad, de hecho, se llegó a concretar qué número de boxes habría a mayores y similares, pero llegó la hora de empezar a hacer recortes en la Administración a causa de la crisis sin que se pusiese un euro sobre la mesa para esta obra tan demandada

Esperando por una cama

De esta manera, se llega a la situación actual. Cada vez que repuntan las urgencias, como estos días a causa de la gripe, el sitio se queda pequeño y toca improvisar soluciones. Además, como las camas en el hospital también son escasas, día sí y día también hay pacientes pendientes de ser ingresados, que deben esperar en urgencias. La semana pasada llegó a haber once personas en esa situación, y ayer al mediodía ya eran seis los pacientes en espera.

Señalan desde el hospital que la situación es peliaguda estos días, ya que los pacientes con afecciones respiratorias -que son mayoría desde hace más de una semana- no pueden estar con personas recién operadas, ya que pueden contagiarles. Por tanto, todo parece indicar que la Xunta debería ponerse manos a la obra y cumplir las promesas hechas en su día.

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Los padres de niños con síntomas de dengue grave viven una odisea. Cuando los médicos piden algún estudio especial, se ven obligados a sacar a sus enfermos en camillas fuera del hospital y cruzar transitadas calles para llegar a laboratorios privados, pues en el hospital público no hay equipos requeridos.

Sólo tres hospitales cuentan con salas exclusivas para este tipo de pacientes (el San Juan de Dios, que tiene 12 camas a disposición; el Japonés, 10 camas, y el de niños, siete).

A pesar de las declaratorias de emergencia, de alerta naranja e incluso roja, las acciones para frenar el brote son lentas y no están pudiendo disminuir los casos.

Hasta ahora suman 187 las personas con síntomas de dengue hospitalizadas, 181 están en centros asistenciales públicos y en las cajas de salud, y los seis restantes en el sistema privado, explicó el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Joaquín Monasterio.

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Se llevaron a cabo diferentes trabajos de acondicionamiento dentro del Hospital Urquiza, entre los que se destacan los realizados en Guardia como la pintura de la puerta de acceso, de las camillas y los carros de paro, entre otros elementos, y la colocación de azulejos en los baños y de cerámicas en la sala de espera.

Por otro lado, también se reparó uno de los compresores del refrigerador de líquido Chiller York, que distribuye frío en las áreas de Quirófano, Neonatología y unidad de Terapia Intensiva; se compraron 6 camas especiales y 9 biombos divisorios para los servicios de Cardiología y de unidad de Terapia Intensiva; instrumental para cirugía laparoscópica que fue destinado a Quirófano; y se compraron 40 mosquiteros que fueron instalados en las ventanas de Pediatría y los Polivalentes A y B.

Cabe aclarar que, además de contar con los fondos del nosocomio, las reparaciones pudieron hacerse posible gracias al aporte de la cooperadora Doctor Roque Marcó, quien donó la mayor parte los azulejos y cerámicas utilizadas para los trabajos en Guardia.

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Hace justo un año la estampa era frecuente. Las Urgencias del Clínico registraban continuos episodios de colapsos y los pacientes tenían que esperar durante incluso días en los pasillos en camillas o sillones para lograr una cama y poder pasar a planta.

Este problema, que tuvo un pico de especial incidencia desde noviembre de 2010 y hasta enero de 2011, ha logrado ser controlado, según aseguró ayer el gerente del hospital, Tomás Urda.

El tiempo de espera medio de hospitalización para estos enfermos de Urgencias ha pasado de doce horas –aunque
ha llegado a ser de 48 horas– a cuatro o seis horas actualmente, indicó el responsable de la gestión del centro. «Se ha conseguido reducir el tiempo de espera a la mitad», aseguró.

La consecución de este logro se debe a varios hechos. Por una parte a la incorporación en febrero de 2011 de 76 nuevas camas con motivo de la finalización de las obras que se acometían en el Virgen de la Victoria y, además, a un ambicioso y complejo proyecto que desarrolla el Clínico de simplificación de procesos y optimización de recursos.

De esta forma, la potenciación de la Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA), y de los hospitales de día –con nuevas unidades– sumado al hecho de que los profesionales están adquiriendo más destreza y manejo en estos procesos está redundando en un entorno más seguro y confortable para el paciente y está causando la optimización de recursos, reduciendo los ingresos hospitalarios, las estancias medias de días de ingreso y, por tanto, agilizando el sistema y provocando mayor capacidad de respuesta y disponibilidad de recursos, explicó Urda. La demanda en las Urgencias en 2011 ha sido «estable» con 150.000.

Límite a las visitas. El gerente del Clínico, Tomás Urda, anunció ayer además, en rueda de prensa, que a lo largo del presente 2012 se restringirán las visitas a los pacientes en el hospital. Una medida, explicó, cuya previsión inicial era implantarla en 2011 pero que se ha demorado a 2012 porque se estimó que era necesario «dotar al hospital de más agilidad» en primer lugar con los procesos implantados. A este respecto, indicó que ya existe una propuesta inicial que se abordará ahora en las comisiones ciudadanas programadas. El objetivos es, precisó, velar por la intimidad y el confort del paciente.

La actividad en 2011. El Clínico ha reducido en 2011 un 25% el número de pacientes en lista de espera quirúrgica, pasando de los 3.038 de 2010 a 2.446 en 2011, dijo el gerente del hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria. Además, ha reducido en ocho días el tiempo medio de respuesta quirúrgica.

En el pasado año se produjeron 21.300 ingresos hospitalarios, 700 más con respecto al ejercicio anterior, pero
reduciéndose de forma notable el número de días que cada paciente permanece ingresado en 1,35 días –por una mayor capacidad de respuesta de los servicios diagnósticos y mejor coordinación–. La implantación de la prescripción electrónica asistida de farmacia fue otra de las mejoras resaltadas por Urda.

El número de intervenciones realizadas se ha incrementado también en 2011 en relación a 2010, superando la cifra de 21.800, unas 1.700 más. Se ha potenciado la cirugía mayor ambulatoria, con 2.400 intervenciones más. La agilización e impulso de las nuevas modalidades asistenciales como el hospital de día médico y el hospital de día quirúrgico, son otras de las claves para el logro de estos resultados, afirmó el gerente del hospital Clínico.

Las mejoras en los procesos del Clínico. La comisión de hospitalización creada en 2011 y formada por profesionales para la revisión de procedimientos y del circuito hospitalario y la comisión quirúrgica para la planificación de los quirófanos han sido claves en la mejora del funcionamiento del Clínico, destacó el gerente, Tomás Urda. Además, destacó que actualmente en el 65% de las camas se puede emplear la prescripción electrónica, y dijo que en este año 2012 se extenderá al cien por cien. A los dos hospitales de día existentes, Oncología y Endocrinología, se han sumado en 2011 Ginecología, Corazón y Medicina Interna, aumentando la capacidad de resolución de procesos médicos sin ingreso. Los pacientes atendidos han sido 53.000, un 22% más. Para Urda el trabajo en equipo y la coordinación entre las unidades de gestión clínica han redundado en un aumento de la eficiencia y la eficacia. Para 2012 el objetivo es continuar potenciando estos mecanismos de corresponsabilidad.

El hospital Clínico cuenta con 720 camas y el índice de ocupación de éstas ha pasado del 95% de 2010 al 88% de 2011. También se ha efectuado una reordenación funcional de la unidad de gestión clínica de Radiodiagnóstico incrementándose el número de procedimientos realizados. Los pacientes pendientes de intervención programable (decreto 209/2011) se han reducido en 2011 en un 25% y el tiempo medio de respuesta quirúrgica ha bajado de 65 días a 57. Para los procesos de 120 días la reducción ha sido de 8 días, pasando de 53 a 45.

Estancia media en el Clínico. En 2011 se contabilizaron 21.385 ingresos y 174.002 estancias, con una estancia media de 8,13 días y un índice de ocupación de las camas del hospital del 88% frente al 95% de 2010. La estancia media en 2010 fue de 9,48 días y se contabilizaron 718 ingresos menos y 21.987 estancias más. La estancia media se ha reducido en 1,34 días.

Intervenciones en 2011. En el hospital Clínico en 2011 se efectuaron 21.832 intervenciones, unas 1.726 más que en 2010. De éstas, 9.880 fueron de Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA), 2.394 más que en 2010.

Pacientes en consultas externas. El total de consultas externas en 2011 fue de 642.911, frente a las 568.176 de 2010, lo que se traduce en 74.735 más.

La digitalización de la imagen. En 2011 finalizó prácticamente el proyecto de digitalización de la imagen diagnóstica en el hospital, estando ya por encima del 90%. El 40% de los enfermos tiene ya además su historia digital en consultas externas. En 2011 se procedió también en cuanto al proyecto de digitalización de la imagen a incorporarla al bloque quirúrgico en todos los quirófanos, lo que posibilita el acceso a las pruebas y procedimientos.

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Los trabajadores del servicio de urgencias del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) salieron ayer a la calle en masa. Y los que no estuvieron allí, estaban trabajando.

Denuncian una saturación “constante, indigna e insostenible” del servicio durante los dos últimos meses. Enfermeros y médicos critican que la gerente del área sanitaria integrada, Eloína Núñez, está aplicando un criterio “economicista y propagandístico” que provoca el hacimiento de decenas de pacientes en pasillos y salas de espera mientras hay un centenar de camas libres en todo el complejo hospitalario.

La dirección ha impuesto un nuevo sistema de gestión que está provocando que los usuarios del servicio permanezcan en preingreso períodos de entre 48 y 72 horas. Tras estar dos días en espera, se decide su ingreso en el centro o su derivación a domicilio. Y mientras esperan en urgencias, el centro ahorra en partidas económicas como hostelería o agua, ya que las personas instaladas en camillas amontonadas en pasillos o salas de espera no reciben la misma comida y no tienen cuarto de baño privado. Los trabajadores manifiestan que muchos de los casos que son derivados a casa vuelven a los dos días más graves. Algún enfermo que entró por su propio pie el hospital y que fue derivado a su domicilio tras horas de espera, regresó a los cuatro días y acabó siendo ingresado en la UCI.

La orden implantada por la gerencia creó una figura conocida como “médicos ingresadores” que deciden quién espera, quién pasa a planta o quién vuelve a su casa. Las consecuencias fueron inmediatas y las observaciones en urgencias se multiplicaron por tres. Desde entonces acogen una media de 40 pacientes en espera que en su mayoría deberían ocupar una habitación. Ayer se podían contabilizar hasta seis pacientes en los pasillos y otros 15 en dos salas —la de observación y la de tránsito— que permanecían allí desde el día anterior.

Los responsables del hospital reconocen que el domingo por la noche contaban con 56 camas libres, cifra que se incrementaba hasta 93 el sábado. Con decenas de camas libres, el pasado día 6 se contabilizaron 38 pacientes en observación, en la sala de camillas “para espera de resultados” y en los boxes de atención urgente. El día 11 la situación se agravó y la cifra se elevó a 40 pacientes a primera hora de la mañana, con un solo box disponible para atención urgente. En los 16 restantes había ingresos camuflados como urgencias. Tres días más tarde, la saturación se repitió. El pasado verano la gerencia decidió eliminar seis camas del servicio de observación para poner en su lugar 14 camillas “para espera de resultados”. Durante la noche, y si se colapsan, los pacientes de ese espacio son movilizados a otras zonas del centro, pero no a habitaciones.

El CHUO soporta una de las mayores presiones de urgencias (porcentaje de pacientes ingresados desde urgencias sobre el total de ingresos) de todos los hospitales gallegos: se eleva hasta rozar el 75%, según los últimos datos del Sergas. Esa espera prolongada incumple todos los estándares de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias y las directrices del Ministerio de Sanidad, que establece el tope de espera en 24 horas.

Los manifestantes criticaron que los enfermos “se quedan en urgencias camuflados”. No están ingresando a los pacientes para “acallar críticas por el cierre de camas en el hospital de Piñor y para maquillar las estadísticas”, asegura Purificación Paradela, miembro del personal. El pasado 30 de junio, la Consellería de Sanidade decidía clausurar Piñor, uno de los cuatro centros sanitarios que forman el complejo y que ha sido reconvertido en una unidad psiquiátrica. Con el cierre se perdieron 71 camas destinadas a hospitalización general.

Ese tijeretazo es la causa del problema que ahora desborda urgencias. Evitan la saturación del complejo “escondiendo a los enfermos aquí y cuando rinden cuentas a Santiago pueden vender que tienen camas libres y que el cierre de Piñor no tuvo repercusión”. Critican que a pesar de ser una situación “deprimente e indignante” comunicada a la gerente, no obtienen una “respuesta resolutiva”. Los manifestantes pidieron la dimisión de la gerente y la solución inmediata de las “condiciones denigrantes” para los enfermos.

Fuentes del la dirección desmienten tajantemente la denuncia. “Al contrario, desde que se implantó el nuevo sistema se ha agilizado el proceso de ingreso”, sostienen. Niegan que se produzca un colapso permanente desde hace dos meses: “Ni hay una situación crónica, ni es un colapso perenne”. Achacan las reiteradas denuncias y la concentración de ayer a una “reivindicación laboral”.

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