En todos los barcos encontramos un cofre o armario lleno de chalecos de color naranja chillón y que en muchos casos fueron adquiridos cuando se compró el barco. Van rellenos de espuma que les confiere la flotabilidad y son molestos de llevar por lo que abultan. Suele haber tantos (o al menos debería) como el número personas para el que el barco está homologado.
Y así debe ser… Pero casi siempre suele ser el armador y un amigo o un reducido grupo de personas las que navegan normalmente en ese barco, y por ello es conveniente tener un par de chalecos que sean más cómodos, más eficaces. Si queremos llevar puesto el chaleco salvavidas por seguridad este debe ser sobre todo cómodo y para ello debemos fijarnos en los hinchables. ¡Los tradicionales son tan molestos de llevar, que en la práctica muy poca gente los lleva puestos a no ser que el barco esté a punto de zozobrar!
Hay chalecos hinchables que llevan un arnes, o al contrario, arneses completos con chaleco hinchable. Estos últimos son especialmente cómodos en caso de ser utilizados no solo en casos de emergencia, sino también para poder trabajar en cubierta, subiendo al palo, a trepando a la botavara para reparar algún aparejo. Ni se le ocurra intentar ser izado al palo con un chaleco típico, ya que estos aprietan tanto las costillas que llegan a hacer difícil la respiración, y lo mismo ocurrirá si han de ser utilizados en una operación de salvamento. La flotación no lo es todo, y siendo arrastrado por un velero a 6 nudos tras una caída accidental puede llegar a ser muy peligroso. Los mejores para trabajo mixto llevan pataletas, son más cómodos de llevar y naturalmente resultan más caros.
Una solución inteligente y poco comentada es la de adquirir un buen chaleco hinchable pero sin ‘florituras’ y combinarlo con un arnés de calidad de los utilizados en escalada con pataletas incluidas, que uniremos de forma común con un mosquetón de seguridad. El ‘Kit’ funciona perfectamente y con un ahorro de coste importante. Por ejemplo el chaleco “Challenger” distribuido en Accastillage Diffusión, puede ser combinado con un arnes “Petzl” que encontrará en cualquier tienda de escalada o en el “Decthlon” por un precio razonable.
Aunque tampoco está mal irse a lo más avanzado. Chalecos que integran pértigas autohinchables que facilitan la localización, vejigas de flotación máxima de hasta 28 kilos de flotación, lámparas estroboscópicas integrada para ser localizado por la noche, o con bolsa de fluorescina que tiñen el agua de un color muy “chillón” para facilitar la localización.
La forma en que se dispara su inflado resulta siempre asunto de discusión. Existen 3 tipos de disparadores, los modelos manuales, con un tirador que libera un percutor que perfora la botella de CO2 a presión que produce el rápido hinchado en unos 5 segundos. Su fiabilidad es completa pero tienen el inconveniente de no dispararse en caso de caída al agua de una persona incosciente. Los modelos automáticos de pastilla de sal o de membrana de papel, funcionan al disolverse la sal o romperse la membrana debido al agua, lo cual libera un pequeño muelle que a su vez produce el disparo del percutor. El problema es que con mucha humedad o al mojarse con fuertes rociones también se puede disparar.
El fabricante Halkey-Roberts ha diseñado un dispositivo con una especie de circuito con curvas por las que tiene que entrar el agua y que minimiza estos riesgos de disparo accidental. Pero todavía existe un tercer tipo de disparadores automáticos que funcionan con un percutor hidrostático. Al sumergirse el chaleco unos 10 o 20 centímetros, el incremento de presión rompe una delgada membrana que deja en contacto con el agua la pastilla de sal que se disolverá y liberará el disparador de la botella del CO2. En caso de fallo todos los chalecos automáticos tienen también la posibilidad de dispararse de forma manual.
Existen modelos llamado profesionales que cumplen las normas SOLAS (Safety Of Life At Sea), las cuales exigen que los chalecos vayan equipados con doble cámara independiente de flotabilidad provistos de dos disparadores de inflado independientes uno automático y otro manual, lámpara flash y capucha de protección contra mares gruesas y oleaje. Existen SOLAS en 150 y en 275 Newtons adaptados para ser utilizados en plataformas petrolíferas e instalaciones industriales en el mar, pero suelen costar el doble de lo que vale uno hinchable normal.
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