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Categoría: Apuntalamientos

Linden Comansa ofrece a disposición de sus clientes una nueva serie de grúas torre flat-top de gran capacidad, la LC3000.

La serie estáformada por dos modelos de grúa, la 30 LC 1100 y la 30 LC 1450, y cada una de ellas cuenta con tres versiones según su carga máxima: 32, 48 y 64 t. Se trata de las grúas flat-top más grandes del mundo, y han sido diseñadas fundamentalmente para trabajos de obras públicas, minería e industria pesada. Entre sus innovaciones destaca su novedoso diseño de la estructura, que ha dado como resultado nuevos tramos de pluma y de torre patentados.

Las grúas de esta serie pueden ser montadas con alcance de 40 a 80 m, con derivadas de pluma cada 10 m. Los tramos de pluma de la LC3000 destacan por sus espectaculares dimensiones: los más grandes miden 6,2 m de altura y 10 de longitud. Sin embargo, gracias a un sistema que permite plegar fácilmente la parte superior de la pluma, estos tramos caben perfectamente en un contendor open-top, mientras que el resto caben en un contenedor normal, lo que facilita un transporte económico con medios convencionales.

Las grúas de la familia LC3000 van montadas sobre tramos de torre de 4 m de anchura y 5,5 m de altura, especialmente diseñados para esta serie. La altura máxima autoestable de estas grúas es de 88,8 m, pero arriostradas, pueden llegar a alturas aún más espectaculares, como los 198,3 m con sólo dos arriostramientos. Además, se ha desarrollado un nuevo tramo de torre de 5,5 m de anchura para conseguir mayores alturas autoestables para las grúas de la serie LC3000.

Este tramo se compone de cuadrantes iguales a los del tramo de 4 m, más un panel por cada lado y un cuerpo central adicional que asegura la estabilidad de la grúa y facilita el espacio para los accesos y plataformas. Los tramos de torre de la serie LC3000 también se pueden combinar con los de otras grúas de Linden Comansa, como la 21 LC 750, para que éstas consigan mayores alturas autoestables.

Además, pueden ser montadas con pies de empotramiento o sobre una base en “H” de 10 m de anchura. Además, se ha modificado la ya existente base en cruz plegable de 10 m para que se pueda montar sobre ella la 30 LC 1100.

Todas las grúas cuentan con un mecanismo de elevación de 200 kW con variador de frecuencia, tambor con capacidad para 1.450 m de cable, y el sistema de doble carro con cambio automático de Linden Comansa, entre otras muchas incorporaciones técnicas. La serie LC3000 estará disponible bajo pedido a partir del 1 de diciembre, con un plazo actual de entrega de entre 10 y 12 meses, aunque se estima en reducirlo a 6 meses cuando se perfeccionen todos los detalles de su proceso de producción.

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Le imputan el deficiente apuntalamiento del pozo de un edificio en Güemes al 2100. La estructura colapsó en 2009 luego de intensas precipitaciones y generó el derrumbe de viviendas linderas que, de milagro, no provocaron una tragedia.

Un arquitecto rosarino fue procesado por el delito de estrago doloso luego de comprobarse que cometió groseros errores técnicos en los cálculos de apuntalamiento del pozo de un futuro edificio que proyectaba, en Güemes al 2100. La estructura colapsó en 2009 luego de intensas precipitaciones y generó el derrumbe de viviendas linderas que, de milagro, no provocaron una tragedia. La resolución volvió a poner en debate los controles de seguridad en las obras.

Unos minutos antes del mediodía del 4 de febrero de 2009, los vecinos de Güemes entre Balcarce y Oroño temieron lo peor luego de escuchar el estruendo. En el lote de Güemes 2146 el pozo de un futuro edificio había acumulado agua luego de intensas precipitaciones, lo que socavó la medianera y arrastró una edificación centenaria.

Solamente se contabilizaron daños materiales, ya que los obreros habían suspendido los trabajos a la espera de que se desagotara el pozo y los vecinos damnificados habían salido transitoriamente de sus casas.

Los responsables de la construcción ya habían recibido quejas por las rajaduras en cimientos y la falta de seguridad en el obrador. Incluso, un mes antes del derrumbe la obra había sido suspendida por no tener señalizada la excavación, no contar con elementos de protección y falta de documentación.

La investigación judicial por el accidente recayó en el juzgado Correccional Nº 1, a cargo de Georgina Depetris, quien realizó un profusa investigación técnica.

Luego de acumular numerosas pruebas y detectar groseras fallas en el apuntalamiento de los cimientos, hace dos meses la magistrada procesó al profesional a cargo del emprendimiento por el delito de “estrago doloso”. La defensa del arquitecto revocó el dictamen y solicitó la apelación en subsidio.

Depetris rechazó el planteo, aunque habilitó la vía de la apelación, que ahora se resuelve en la Cámara Penal.

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La empresa encargada del segundo apuntalamiento del Monasterio de San Vicente de la Roqueta se ha visto obligada a colocar una red en la pared que hace medianera con el colegio Santo Tomás de Villanueva, de la orden de los Agustinos, para prevenir la caída de cascotes al patio del centro, donde cursan estudios más de mil alumnos.


El motivo es el mal estado de esta pared y del edificio en general, que es propiedad del Ayuntamiento de Valencia y lleva pendiente de rehabilitación más de veinte años.

Según explicó el padre Vicente, director del colegio, el mal estado del edificio, cuna del Cristianismo valenciano, les genera problemas de diversa índole. Lo primero es que “causa una mala imagen al centro”, cuyo patio de recreo rodea prácticamente el monasterio y tiene a la vista las paredes y la deteriorada techumbre del mismo.

Además, el abandono del edificio les genera problemas de salubridad, concretamente ratas y cucarachas, lo que les ha obligado en varias ocasiones a llamar al Ayuntamiento de Valencia para que proceda a la desinsectación. Eso sí, “siempre que les hemos avisado de algo han respondido inmediatamente”, asegura el padre Vicente.

Lo más preocupante, sin embargo, es el ruinoso estado del edificio. Es verdad que la mayor parte del monasterio no pega con el patio del colegio, sino que hay una separación de unos cinco metros que lo salva de cualquier posible desprendimiento. Pero hay un lateral, el que da a la calle San Vicente, que sí hace medianera directa, es decir, el muro del patio tiene como prolongación hacia arriba el muro del monasterio, completamente agrietado.

En prevención de posibles desprendimientos el colegio ya puso una malla horizontal a la altura del muro del patio, pero ahora, en vistas de la situación, ha sido la empresa encargada de apuntalar el edificio la que ha colocado una malla vertical cubriendo toda la pared para evitar accidentes.

En estos trabajos de apuntalamientos el consistorio aprobó hace una semana 100.000 euros más, con lo que habrá gastado ya 400.000 euros, pero el plan de rehabilitación, cuyo coste es de 2,7 millones, ha sido trasladado al Plan Confianza de la Generalitat. Valenciana.