El aeropuerto de El Prat estrenará en las próximas semanas un nuevo dispositivo, un detector de trazas, que permitirá a las personas con sillas de ruedas eléctrica pasar el control de seguridad sin tener que levantarse para cambiar de silla y pasar la suya por un escáner.
El Prat será el primer aeropuerto de España que contará con este sistema de control para las sillas de ruedas eléctricas, que se implantará después en otros aeropuertos importantes.
En las próximas semanas, el aeropuerto incorporará un detector de trazas que permitirá manualmente hacer una inspección para comprobar, por ejemplo, que las sillas de ruedas eléctricas no llevan ningún tipo de explosivo o hayan estado en contacto con ellos y evitará a la persona tener que desplazarse a otra silla del aeropuerto para pasar el control de seguridad.
Estas sillas pasarán, como las plegables, por una zona específica de los controles de seguridad que está en uno de los extremos de la zona por la que pasan el resto de pasajeros, mientras que hasta ahora las personas inválidas tenían que desplazarse a otra planta del aeropuerto.
Los que pasen el control en sillas plegables seguirán teniendo que cambiar de silla para pasarla por el escáner, pasar el control de seguridad en una silla del aeropuerto, y volver a sentarse en su silla.
Cada día, el aeropuerto de Barcelona realiza entre 300 y 600 servicios para personas con movilidad reducida (PMR), parapléjicos, tetrapléjicos, paralíticos, personas mayores con poca movilidad, lesiones puntuales o cualquier minusvalía, que necesitan algún tipo de acompañamiento.
Los momentos de mayor demanda del servicio suelen coincidir con la llegada de muchos pasajeros para zarpar en los cruceros que salen del Puerto de Barcelona, ya que la mayoría son personas mayores, con problemas de movilidad.
En el aeropuerto de El Prat hay unas 170 personas para atender a personas con movilidad reducida, que están formadas para dar una atención especializada y tratar con usuarios que padecen distintas minusvalías.
Normalmente, las personas que necesitan este servicio lo solicitan antes de llegar al aeropuerto, aunque en la mitad de las ocasiones se pide una vez allí.
El Prat dispone de nueve puntos de PMR en la T-1 y doce más en la T-2, bien visibles mediante un monolito, que tienen intercomunicadores para conectar con una centralita y poder pedir el servicio, aunque también puede solicitarse en información o en los mostradores de facturación de las aerolíneas.
En total, en el aeropuerto de El Prat hay unas 200 sillas de minusválidos a disposición de los pasajeros que las necesitan.
La jefa de servicios aeroportuarios, María Luisa Sardà, ha explicado a Efe que hay pocas reclamaciones, como mucho una al mes, por parte de estos pasajeros, y que las que se realizan suelen referirse a que se les hace largo el tiempo de espera para salir del avión, ya que, por protocolo, son los primeros en subir a bordo y los últimas en bajar del avión.
Entre las anécdotas que cuenta Sardà está la de una señora que venía de Estados Unidos vía París, de donde el avión salió con retraso, con lo que al llegar a Barcelona el crucero que había contratado ya había zarpado.
La señora viajaba sola y era de edad avanzada, por lo que había solicitado servicio de PMR, y sólo hablaba inglés. “Tuvimos que ponernos en contacto con la agencia de viajes, que le pagó un taxi hasta Marsella para subir al crucero en la primera escala”, señala Sardà.
Desde julio del año 2008, fecha a partir de la cual el servicio de acompañamiento lo realizan trabajadores de Aena, en El Prat se han atendido a unas 220.000 personas con minusvalías.
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