«Cuando vi que había humo entré con los extintores e intenté apagar las llamas, pero me fue imposible. Las llamas se habían extendido por toda la habitación». El conserje del Colegio de Educación Especial Primitiva López de Nueva Cartagena, José Vallés, no pudo contener el fuego que se originó ayer, pasadas las doce y media de la mañana, en un cuarto de su vivienda, ubicada dentro del centro educativo, donde en ese momento había más de cien niños.
La causa, según indicó el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Cartagena, Javier Herrero, un cortocircuito en un enchufe de una habitación. La chispa provocó que la ropa de la cama ardiera y se propagara al resto del cuarto y de la vivienda. Las llamas alcanzaron una gran virulencia, aunque «no llegó a afectar a las aulas del colegio donde estaban los niños», dijo el edil.
El conserje vio el humo salir por una de las ventanas de la vivienda desde un aula del colegio. Sin pensárselo dos veces bajó, entró en la casa e intentó apagarlo por sus propios medios. Según Herrero, usó hasta tres extintores, pero al ver que le era imposible, llamó a los bomberos, que en apenas diez minutos estaban en el centro.
Los efectivos del Parque de Bomberos de Cartagena lo pudieron sofocar en poco tiempo, aunque permanecieron en las instalaciones alrededor de media hora, echando agua para evitar que se avivara. Hasta el lugar también se trasladaron varias patrullas de la Policía Local que acordonaron la zona para evitar la circulación de vehículos por la calle Serranía de Ronda, donde está ubicado la escuela. También ayudó la Policía Nacional.
Ninguno de los alumnos y profesores sufrió heridas, ya que salieron al patio siguiendo el protocolo de incendio del centro.

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